domingo 16 de enero de 2022 - Edición Nº 29.188

Información General | 4 dic 2021

El gobierno bonaerense tiene una política sanitaria que combina vacunas contra el Covid y agua contaminada de la red de ABSA

Así no


Mucho se habló durante la campaña electoral sobre las políticas sanitarias del gobierno de la Provincia de Buenos Aires. Se debatió con un fervor que no se había observado en los peores momentos de la pandemia, cuando el presidente Alberto Fernández, el gobernador Axel Kicillof y el jefe de gobierno de la CABA, Horacio Rodríguez Larreta, compartían emotivas conferencias de prensa con tono unívoco y fraterno.

Las políticas sanitarias parecían ocupar un lugar de mayor centralidad que la que habían tenido durante la gestión de Mauricio Macri, tiempos en los que desparaeciaron (con un silencio de sectores de Cambiemos parecido a la complicidad) el Ministerio de Salud y diferentes programas vinculados a esa cartera. 

Pero la Salud es mucho más que organismos públicos, remedios y vacunas. "Los microbios, como causas de enfermedad, son unas pobres causas”, dijo el célebre Ramón Carrillo (sanitarista icónico del peronismo) para referir a la importancia que tienen las condiciones de vida materiales en cualquier sociedad.

Es insustituible el rol del estado en la prevención, en el marco de una sociedad que garantice a quienes la integran un piso de dignidad en el acceso a la vivienda, la alimentación y (desde un punto de vista más abarcativo) lo laboral. El agua potable es lo mínimo exigible.

Este medio viene reiterando de mes en mes situaciones que se dan de patadas con el desarrollo de una política sanitaria eficiente, por lo menos en la región Capital, o en el Gran La Plata, que incluye distritos como Berisso, Ensenada y Magdalena.

Sin agua potable, alcanzar esa meta es una utopía sólo discutible entre funcionarios y especialistas en marketing. La red de ABSA es un manantial de agua verde o marrón, según de qué zona se trate. 

La otra modalidad que suele verse es la ausencia del insumo en muchos barrios, es decir, ni agua trasparente, ni verde ni marrón: nada

El problema suele agravarse año tras año con la llegada del verano, pero este 2021 ya hay zonas como Ringuelet y Tolosa en las que de las canillas no sale ni siquiera aire. 

Para colmo, la empresa mantiene un silencio de acero y sólo emite partes de prensa en las que anuncia calamidades inverosímiles, como hace poco cuando adujo tener problemas con algas misteriosas "que habían desparecido hace medio siglo", según anunciaba ABSA en un comunicado.

Rápidamente Info Blanco Sobre Negro consultó a especialistas de la UNLP que desmintieron rotundamente esa versión

Este video fue tomado muy cerca de Casa de Gobierno y de la Legislatura, donde nadie se lava o higieniza con agua marrón, ni prepara sus alimentos con líquido verde, ni le da de beber a sus hijos ese extraño fluido que despiden las tuberías de Aguas Bonaerenses S.A.

 

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