jueves 27 de enero de 2022 - Edición Nº 29.188

Información General | 4 ene 2022

Vecinas de Arturo Segui aseguran que en una casa venden "paco" y reclaman que se investigue si hay protección policial

“Se forman colas hasta en la calle”, aseguran.


Arturo Segui está ubicado en el límite noreste del distrito de La Plata. Linda con la Ruta 36 y el Parque Pereyra Iraola.

Depende administrativamente de Villa Elisa y también la Comisaría de ese lugar tiene el control de todo lo que ocurre en el barrio.

Al estar alejada de las zonas más habitadas del norte platense,  hasta hace poco la localidad tenía un ritmo de vida cansino y conservaba algunas costumbres rurales, con buenos vínculos comunitarios y donde todo el mundo se conocía.

Pero durante las dos últimas décadas Segui se pobló a un ritmo trepidante, y comenzaron a distinguirse en el lugar grandes contrastes sociales, empezaron los robos,  y sobre todo el consumo de drogas entre los más jóvenes.

Alguna vez lo señalamos en Info Blanco Sobre Negro: aseguran que allí se registraron los primeros decomisos de “paco”, o “pasta base”, que había comenzado a introducirse desde Florencio Varela por la zona ubicada entre el núcleo originario y la Ruta 36.

Allí, puntualmente,  una zona descampada comenzó a poblarse desde cero mediante la intrusión de terrenos. Los ocupaban  personas  desesperadas y en situación de extrema vulnerabilidad social. Es decir, gente  inmersa en una pobreza sin precedentes hasta ese momento. Era tiempos de otra crisis que la actual, la del 2001.

Los productores veían cómo lentamente cambiaba el paisaje rural ante  la irrupción de cientos de familias que llegaban desde el sur del conurbano bonaerense.

En ese marco hubiese sido un verdadero milagro que la policía de Villa Elisa actuara como si fuera la policía de Suecia.

Más en un contexto de una descarada connivencia de la fuerza de seguridad con sectores del poder judicial y de la política.

A la llegada del paco al lugar muchos  le ponen nombre y apellido, pero como la versión no trasciende el mero comentario, y jamás hubo alguna denuncia penal por lo menos de la que tengamos conocimiento en este medio, dejaremos colgado con un alfiler ese detalle.

Nos referiremos a sendas comunicaciones que tuvo la redacción de este portal con madres de la zona,  que señalan a una mujer de sobrenombre “Turka” como la jefa de un clan familiar que comercializa paco.

El caso es que hace un tiempo, en la calle 155 entre 415 y 416, se levantó una polvareda que no deja de generar coletazos.

Antes de Navidad, según los testimonios,  en la casa de “La Turka” llegó a haber una cola de pibes y pibas que esperaban para comprar esa droga mortal, lo que generó discusiones con vecinos del lugar que no  fueron judicializadas.

Las explicaciones son las típicas que se brindan cuando hay miedo a los vendedores,  pero sobre todo pánico a quienes los protegen.

“Los de la Comisaría de Villa Elisa nos verduguean todo el año, joden a nuestros hijos y dan vuelta por el barrio mostrando que tienen el control de lo que pasa acá. ¿Cómo querés que haga la denuncia? Me matan”, dijo en diálogo con este medio una mamá que sufre “por lo que puedan hacer en el futuro” sus pequeños hijos.

La misma mujer adelantó a Info Blanco Sobre Negro que si en las próximas horas no cesa la comercialización de sustancias prohibidas en esa vivienda, piensan filmar el funcionamiento del lugar y presentar una denuncia ante un reconocido canal de televisión que suele hacer eje en noticias policiales.

Además, explicó una señora que tiene cuatro hijos: “Por el bien del barrio y de la convivencia entre todos, y para evitar situaciones de violencia todavía no hicimos las cosas que deberíamos hacer. Pero pese al miedo y al riesgo al que exponemos a nuestros hijos,  vamos a ir a fondo contra ese aguantadero. Porque nuestras criaturas van creciendo y se exponen cada vez más a quedar pegados y terminar siendo adictos a las porquerías que vende esa mujer”.

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