jueves 20 de enero de 2022 - Edición Nº 29.188

Información General | 13 ene 2022

El drama de la bajante del Río Paraná: imágenes aéreas muestran a miles de peces flotando en lo que queda de un humedal

Las publicaron en la página "El Paraná no se toca"


Las lagunas internas en el humedal del Delta del Paraná, frente a Rosario, continúan atravesando momentos alarmantes. Así lo definieron desde la organización ambientalista El Paraná No Se Toca, ya que miles de peces y tortugas de agua murieron por la bajante del río, a lo que se le suman la sequía y la ola de calor. Además, se dificulta la navegación, quedando encalladas algunas embarcaciones, mientras otras pasan con la mitad de su carga.

Si bien desde la costa rosarina se ve un río, si se empieza a caminar el agua llega hasta las rodillas y aparecen bancos de arena como si fueran islas. También aparecen zonas más profundas, por lo que las personas deben tener precaución y sólo bañarse en las áreas habilitadas, ya que pueden ir caminando con el agua hasta las rodillas y de repente pisar un pozo profundo.

De seguir así, se estaría entrando en el tercer año consecutivo de bajante del Río Paraná, que ya llegó a 49 cm debajo del nivel cero. A principios de 2019 su altura rondaba entre 3,5 a 4 metros, junto a un humedal verde, lagunas y arroyos con agua y vida. En 2020 se quemó gran cantidad del delta y comenzó a descender el nivel del río. Para 2021 el panorama era ocre en vez de verde y el ambiente seco, en el que desapareció el 80% de sus lagunas, y con ello la fauna que allí habitaba. El 4 de enero la altura del río, en Rosario, marcó -0,15.

Pablo Cantador, del colectivo El Paraná No Se Toca, señaló que esto también está sucediendo en islas frente a Rosario. Allí, “la mortandad de tortugas fue una muerte silenciosa que pasó desapercibida para el común de la gente”, y se está produciendo desde el año pasado. En la Laguna Paiva ya desapareció el espejo de agua, y la Laguna Garay, ubicada en la localidad de Santo Tomé se está secando. Debido a eso, ambientalistas acudieron a la zona para rescatar a cientos de tortugas de agua que habían quedado atrapadas en el barro.

 

 

 

La bajante en cifras

La bajante histórica del río Paraná comenzó en marzo de 2021, y continúa alterando no solo al ambiente, sino también a la economía, la producción y la vida social de las poblaciones ribereñas. No se había registrado un nivel de esta magnitud desde 1944, cuando la altura marcó -1,40 metros frente a la costa de Paraná, en Entre Ríos

Actualmente, allí el nivel del agua descendió a -44 cm por debajo del nivel del mar. El nivel promedio de aguas bajas es de 2,30 metros, mientras que el estándar para enero es de 3,23 metros, a la altura de la capital entrerriana.

En La Paz, al noroeste de Entre Ríos, la situación es parecida, ya que el río Paraná descendió apenas a 26 cm del suelo. Esto está lejos de sus valores normales de 3,20 metros de límite de aguas bajas y 4,27 metros como promedio para enero. En Diamante, en la costa sur entrerriana, el nivel es de -26 cm, mientras que el límite de aguas bajas es de 2,40 metros.Desde el Instituto Nacional del Agua afirmaron que continuará esta tendencia desfavorable, por lo que los niveles permanecerán bajos al menos hasta marzo.

 

 

 

Consecuencias irreparables

Con la bajante del río Paraná se secó el valle de inundación, que es el lugar donde los peces se refugian, se alimentan, reproducen y crecen. Esto produjo la mortandad de miles y miles de peces, un recurso natural pero también económico, ya que hay familias que viven de la pesca, entre pescadores, fileteadores y transportistas. El gobierno de Entre Ríos extendió por tres meses las restricciones que se vienen llevando a cabo desde hace un año y medio, en cuanto a cupos de extracción, acopio comercial y exportación de pescados de río.

La falta de agua también dificulta el riego de los cultivos, además de traer inconvenientes a las fábricas que necesitan captar agua del río. A esto se le suma la falta de lluvias, la sequía que crece y la ola de calor, lo que llevó al aumento de incendios en las islas. Además, como si faltara algo más, la poca cantidad de agua no logra diluir los afluentes industriales, contaminándose más este recurso hídrico.

 

 

 

Caída en el transporte de granos

Los puertos del Gran Rosario representan el principal lugar de salida de las exportaciones argentinas y con ello, la entrada de divisas. Su participación en los embarques argentinos es la más baja en 23 años.

La Bolsa de Comercio de Rosario realizó un informe en el que estiman que las cargas de granos, cereales y subproductos fueron de 225.000 toneladas menos que el año anterior, el valor más bajo desde la sequía del año 2018. Además, la participación del Gran Rosario en los despachos totales cayó del 78% en 2020 al 74% en 2021, el menor registro desde el año 1998. Además, este nivel tan bajo de agua repercutió sobre las cargas de los buques. Tomando el último trimestre del 2021, la carga promedio de algo más de 540 barcos en el Up River se ubicó en 30.427 toneladas, un 10,7% por debajo de las 33.724 toneladas del mismo período en el 2020.

 

 

 

Emergencia hídrica

Ante la bajante del río Paraná, en julio del 2021, el Gobierno declaró la “emergencia hídrica” por 180 días en la región de la cuenca que integran las provincias de FormosaChacoCorrientesSanta FeEntre RíosMisiones y Buenos Aires. A través del Decreto 482/2021 se limitaron las áreas afectadas y se dispusieron las actividades que tendría que realizar cada ministerio para atenuar las consecuencias de este fenómeno hídrico.Esta decisión fue tomada debido a que la peor bajante en los últimos 77 años, “presenta eventuales afectaciones sobre el abastecimiento del agua potable, la navegación y las operaciones de puerto, la generación de energía hidroeléctrica y las actividades económicas vinculadas a la explotación de la Cuenca Hídrica conformada por los ríos Paraná, Paraguay e Iguazú”.

Fuente: NOTA AL PIE

 

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