martes 24 de mayo de 2022 - Edición Nº 29.188

Opinión | 30 abr 2022

Opinión

Una mirada sobre la complejidad del inquilinato argentino

Por Diego Fernández Camillo, Asociación Platense de Inquilenes.


La caracterización del inquilinato en Argentina es razón suficiente para entender la importancia de la contradicción principal que ataña históricamente a nuestras sociedades, que con sus más o menos, siempre está la lucha de quienes viven de los y las que trabajamos (porción mínima si la hay) y quienes trabajan en la formalidad o en la informalidad del sistema actual, pero siempre tratándose de arremangar y construyendo dichas riquezas como nación.

Es desde dicha contradicción que debemos entender la absoluta transversalidad que tiene el acceso justo al hogar mediante el alquiler. El comprender que antes que cualquier característica que luego surja de dicha desigualdad, no es contradicción sino síntoma de la misma. Primero debemos solucionar con lucha y organización una de las dos mayores raíces que nacen del tronco de la contradicción principal: la propiedad como mercancía, o como un bien para la comunidad que dignamente debe vivir y desarrollarse para construir sociedades con mayor igualdad y dignidad.

Mencionar lo citado con anterioridad es sofisticar nuestras herramientas, para dejar de dar debates invertebrados, donde inclusive cada sector que es parte de la lucha del inquilinato ha llegado a pensar en su cachito, antes que en intentar resolver lo principal, o por lo menos frenar pausadamente el sangrado de quienes hoy siguen acumulando mediante el ladrillo en la argentina de la especulación, donde la última oficina (pero no menos importante) del oligopolio, es la oficina de alquileres.

Una vez citado ello, no es menor mencionar que dicho freno o ilusionarse con un cambio de paradigma, no se hace desde la particularidad del sector, sino que se hace con el conjunto, porque cuando hablamos de que es transversal, estamos diciendo que a más del 45% de los y las trabajadoras asalariadas nucleados en gremios y sindicatos, se les va entre el 45 % y 55 % de su salario en alquiler, porque cuando decimos transversalidad a la contradicción principal, nos referimos a que en la Argentina de la construcción para acceder al suelo de la vivienda propia, quienes son dueños del cemento y la cal asociados a los grandes desarrollistas, cuadruplicaron sus herencias; y el sueño de la casa propia fue pesadilla, para que lejos de reducirse el inquilinato se haya duplicado en los últimos 11 años.

Es por todo ello, y viendo el debate de estas semanas sucedido en labor parlamentario de la cámara de diputados de la Nación, que se debe comprender la realidad del inquilinato como un gran escritorio en una de las dos oficinas que tuvieron y tienen históricamente quienes se quedaron con las tierras, los que acumulan, la fugan, hacen bicicletas cambiarias, y tienen tantas riquezas económicas trabajando muy poco, que ni sus nietos, bisnietos, y tataranietos, jamás entendieron, ni entenderán el esfuerzo y placer de ser útiles mediante el trabajo en sociedades que buscan tener derechos e igualdad de oportunidades.

Pero, tal vez, las obviedades del caso, no son para que todo quede en una discusión vieja u obsoleta para quienes sienten y comprenden que se ha terminado la era de luchar por plusvalías o una patria libre, justa y soberna, optando por el mal menor. Sino que es para inclusive llamar la atención a estos sectores, que aun siendo dicha realidad como piensan o proyectan, el hecho de no frenar cierto sangrado en un acuerdo con el oligopolio, hará que en menos tiempo de lo que se espera, en nuestro país haya niveles de desigualdad jamás vistos en nuestra historia. Si, aun se puede estar mucho peor que en nuestra actualidad. Por eso se es indispensable ordenarnos y comprender cuáles son los alfiles que el poder real tiene, y así, ordenar con sinceridad nuestra agenda y no seguir tan desorganizados. Y uno de los tantos ejemplos que demuestra nuestra desorganización, es la de seguir construyendo paritarias por encima de la inflación, pero que el sindicalismo argentino no se ponga al hombro impulsar una fijación de los pisos e inclusive techos de un alquiler en Argentina. Ello, habla de una falta de articulación gigante para los y las trabajadoras, que destinan su tiempo de labor mensual en acceder a una vivienda digna, o muchas veces hasta indignas pero que permite la subsistencia.

Y contundentemente, afirmo que todo ello se hace con un estado realmente eficaz, donde datos sinceros y con termómetros de la real militancia en las calles (saliendo de las pantallas y los egoísmos banales que solo juntan minorías) diseñen las políticas correctas.

 

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