lunes 04 de julio de 2022 - Edición Nº 29.188

Información General | 20 may 2022

Dos pilotos chubutenses recorrerán una distancia de 20.000 kilómetros para estudiar los efectos del cambio climático

Desde Ushuaia a Punta Borrow


Con su aeronave "Correcaminos", los pilotos chubutenses Juan Martín Escobar y Guillermo Casamayú recorrerán una distancia de 20.000 kilómetros desde Ushuaia a Punta Borrow (Alaska) para estudiar los efectos del cambio climático.

El proyecto 'Patagonia-Alaska', que se prolongará durante 35 días y pasará por más de veinte países, es una iniciativa sin fines de lucro que pretende medir la composición de los cielos de las Américas a bordo de un avión experimental.

"El viaje lo íbamos a hacer de todas maneras para divertirnos pero si le podíamos sumar este proyecto científico nos gustaba más, porque no era sólo para nosotros sino para el cuidado del planeta en general", señaló Escobar, de 36 años, en una entrevista a la Agencia Efe.

Escobar y Casamayú decidieron construir un pequeño avión biplaza con una velocidad punta de unos 280 kilómetros por hora y una autonomía cercana a las seis horas, que permitiera realizar grandes travesías para llegar hasta los confines de América del Norte sin consumir demasiada energía en el camino.

"Es un avión experimental porque cumple con la condición de que al menos el 51 % fue diseñado, construido o ensamblado por sus propietarios, lo cual no significa que sea menos seguro, porque nos basamos en instrucciones del fabricante y de la autoridad aeronáutica argentina", afirmó Escobar.

La construcción del avión demoró un total de siete años, un tiempo que sirvió para sumar "nuevas ópticas" al proyecto, pasando de ser una aventura entre amigos a convertirse en un viaje científico inédito en Argentina.

Ese cambio de planes se produjo tras una toma de contacto con la empresa eslovena Aerosol, que facilitó a los pilotos un aparato llamado "etalómetro", con el que realizar mediciones de partículas desde las alturas.

Ubicado detrás de los asientos del avión, este instrumento tomará muestras de dos compuestos: carbono negro, uno de los contaminantes que provoca más enfermedades cardiorrespiratorias, y dióxido de carbono, el gas de efecto invernadero por excelencia.

"No hay antecedentes de mediciones de carbono negro y de dióxido de carbono en la ruta que estamos realizando", certificó Escobar, aclarando que el etalómetro no sólo permitirá conocer la concentración y ubicación de estas sustancias sino que también determinará su origen, sea éste producto de la acción humana, de los incendios forestales o de la biomasa en su conjunto.

Todos los datos recopilados serán puestos a disposición de la Universidad Nacional de la Patagonia y del Servicio Meteorológico Nacional (SMN), que trabajarán en conjunto con la firma eslovena para elaborar publicaciones científicas y contribuir a los reportes sobre el clima.

"Es nuestra primera experiencia con mediciones desde un avión, y más con lo que tiene que ver con carbono negro, que es un elemento que no está tan estudiado en el mundo y menos en Argentina", señaló a Efe Giselle Marincovich, licenciada en Ciencias de la Atmósfera y trabajadora del SMN.

Pese a contar con apenas un centenar de horas de vuelo, el "Correcaminos" ya recorrió con éxito el extremo sur de América pasando por las Torres del Paine (Chile), el estrecho de Magallanes, el monte Fitz Roy o el glaciar Perito Moreno.

Respecto al viaje definitivo hacia Alaska, Escobar señaló que lo llevarán adelante "con paciencia" y siempre que las condiciones meteorológicas lo permitan: "No queremos volar en instrumental, ni tampoco meternos en problemas", resaltó el piloto argentino.

"Yo vuelo desde los 17 años, así que conozco bien el tema de la aviación. En todos los vuelos uno comete errores y en todo momento está aprendiendo, por eso queremos ir despacito y con calma", aseguró Escobar. 

Fuente: efe.com

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