viernes 12 de agosto de 2022 - Edición Nº 29.188

Información General | 23 jul 2022

Según un informe, las tasas de deforestación en América Latina son "las más elevadas desde 2009"

Lo especificó la Organización Meteorológica Mundial.


A través de un informe, la Organización Meteorológica Mundial (OMM) alertó por los fenómenos meteorológicos severos y los impactos climáticos como megasequías, precipitaciones extremas, olas de calor y deshielos que están afectando a América Latina y el Caribe.

El trabajo, titulado 'El estado del clima en América Latina y el Caribe 2021' y presentado en el marco de una conferencia para los países de América del Sur en Cartagena (Colombia), señaló que las tasas de deforestación en la región son "las más elevadas desde 2009" y los glaciares andinos perdieron "más del 30% de su superficie en menos de 50 años".

Esto último repercute en los ecosistemas, la seguridad alimentaria e hídrica, la salud de las personas y la lucha contra la pobreza, además de socavar "las iniciativas de mitigación del cambio climático", señaló la OMM.

A su vez, otra de las conclusiones del informe es que la deforestación en la selva amazónica brasileña se duplicó con respecto al promedio de 2009-2018, y en 2021 se perdió un 22 % más de superficie forestal en relación a 2020.

Por su parte, el secretario general de la OMM, Petteri Taalas, manifestó que "los riesgos hidrometeorológicos -como las sequías, las olas de calor y de frío, los ciclones tropicales y las crecidas- causaron la pérdida de cientos de vidas, ocasionaron graves daños en la producción agrícola y las infraestructuras y provocaron desplazamientos de población".

"La creciente subida del nivel del mar y el continuo calentamiento de los océanos sigan afectando a los medios de subsistencia, el turismo, la salud, la alimentación, la energía y la seguridad hídrica en las zonas costeras, en particular en las islas pequeñas y los países de América Central", sostuvo Taalas.

El informe también rescató la tendencia al calentamiento de la temperatura en América Latina y el Caribe, que pasó de 0,1 grados por década entre 1961 y 1990 a 0,2 grados por década entre 1991 y 2001.

En Argentina, más precisamente en la cuenca del Paraná-Plata, el informe demostró que la sequía produjo daños a la agricultura y reducción de las cosechas.

A su vez, los glaciares perdieron -al menos- un 30 % de su superficie desde la década de 1980 y presentan una tendencia negativa en cuanto a su balance de masas, mientras que algunos glaciares del Perú perdieron más del 50 % de su superficie, lo que agravó el riesgo de escasez de agua para la población.

En cuanto al nivel del mar, continuó subiendo a un ritmo más rápido que a escala mundial, lo que afecta los acuíferos de agua dulce, erosiona las costas, inunda las zonas de baja altitud y aumento los riesgos de mareas de tempestad.

En tanto, la "megasequía" que afecta la zona central de Chile se convirtió en la más prolongada de la región en el último milenio, poniendo a ese país a la cabeza de un contexto de crisis hídrica en la región, junto a la sequía plurianual en la cuenca Paraná-Plata, la peor desde 1944.

Por otro lado, las precipitaciones extremas ocasionaron crecidas y deslizamientos de tierra y la temporada de huracanes del Atlántico de 2021 fue la tercera más activa de la que se tiene constancia en esa cuenca.

En paralelo, unas 7,7 millones de personas en la región experimentaron altos niveles de inseguridad alimentaria en 2021, y los Andes, el noreste del Brasil y los países del norte de América Central son algunas de las regiones más sensibles a las migraciones y los desplazamientos motivados por casusas climáticas.

Fuente: Agencia Télam
 

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