jueves 22 de febrero de 2024 - Edición Nº -1905

Información General | 4 oct 2022

Una charla sobre falsas denuncias de abuso sexual encendió una polémica

Este miércoles 5 realizarán una charla en el marco de una "Jornada de Concientización" en Bahía Blanca. Entre otros testimonios y opiniones, contará su dura experiencia un padre bahiense que fue víctima de una falsa denuncia, y cuya historia fue contada en un libro. Una periodista salió al cruce y pide que no se visibilice el tema. Y abrió una polémica.


Por: Nicolás Harispe

Ceferino Rotili es un padre que fue denunciado y condenado a seis años de cárcel por atacar a sus hijas. Su caso fue muy comentado en diferentes medios de comunicación recién cuando una de ellas decidió romper el silencio y contar la verdad. 

"Yo tenía seis años, mi mamá entonces denunció a mi papá porque supuestamente había abusado de mi hermana y de mí" dijo en 2019 Mariana Rotili a Infobae. 

Y explicó: "Al principio quiso caratular la causa como violación, pero no teníamos signos médicos de tal posibilidad. Entonces la causa fue caratulada como abuso simple. Nunca hicimos una cámara Gesell, que no era obligatoria en aquel momento, sino que se basó en los informes de las psicólogas privadas". 

"Yo decía lo que me hacían decir. Lo que decía mi mamá. Uno cuando es chico no tiene conciencia de lo que está diciendo ni de las consecuencias que va a traer. Y la mamá de uno lo es todo, y todo lo que dice es verdad. Sobre todo si cuando decía que si no repetíamos lo que ella nos dictaba no la íbamos a ver más", contó la joven, que en el momento en el que decidió relatar su historia tenía 23 años de edad.

 

Una psicóloga, una mentira, ninguna sanción

El relato de Mariana es escalofriante: "En un momento me terminé convenciendo de que todo había sucedido. Cuando llegamos al momento del juicio en 2007, de cualquier manera, fui a hablar con mi psicóloga y le dije: 'Yo no me acuerdo de nada'. Realmente no recordaba nada. Mi psicóloga me dijo que debía declarar lo que mi mamá me decía porque ella era la que sabía. Yo tenía doce años".

 

Una carta falsa, una falsa denuncia, una falsa justicia

"Yo tenía recuerdos de mi papá, yo siempre quería verlo, lo extrañaba un montón. Ya de más grande empecé a investigar, hice terapia y pude leer la carta por la que condenaron a mi papá y me di cuenta de que esa carta no está escrita por una nena de doce años. Al leer el veredicto me di cuenta de que había un montón de incoherencias. El psicólogo decía que mi hermana María Paz no había sido abusada y que sólo repetía lo que yo decía o lo que mi mamá decía y nadie se daba cuenta de que no había sido abusada. A mi padre le notificaron cuando estuvo con prisión preventiva por 20 días en 2002 que le habían dado la tenencia de mi hermano Matías: ¿cómo la justicia puede darle la custodia de un menor a un supuesto abusador?", contó la joven en otro pasaje de la entrevista que publicó Infobae.

Mariana continuó relatando su derrotero:  "Una psicóloga del tribunal de familia hizo una entrevista vincular y dijo que mi mamá tenía delirios místicos. El tribunal penal nunca hizo una entrevista vincular. Había un ambiente detrás mío de manipulación y violencia. Mi mamá me decía que si yo no declaraba lo que me decía no la iba a ver nunca más, para mí era muy grave. Antes de declarar me tenía en una habitación repitiendo y repitiendo lo que yo debía decir ante el tribunal".

Y añadió: "Una semana antes de la declaración nos sentaba a la mesa, nos decía lo que debíamos decir y después nos pedía que repitiéramos. Si no lo hacíamos bien, nos pegaba. Yo era chiquita. Hace diecisiete años que no veíamos a mi papá. Ahora podemos hacerlo. Es inocente. No hizo nada de eso".

Su hermana, María Paz, hoy de 20 años, comparte la versión de su hermana mayor y lo explicó en Twitter, donde mencionó la manipulación por parte de su madre, que la habría llevado a ser internada en una clínica psiquiátrica cuando tenía 16 años.

 

Polémica

La periodista Anabela Tarabelli, de Canal 7 de Bahía Blanca y La Brujula24, lanzó una polémica tras el anuncio de la charla, que fue convocada con el lema “La Violencia, la manipulación infantil, la obstrucción de vínculos y las falsas denuncias no tienen género”.

Tarabelli aseguró en posteos realizados en las redes que la utilización de ese concepto, "falsa denuncia", es lesivo para la lucha contra la violencia machista.

En el planteo subyace la idea de que es necesario entregar la vida de personas inocentes en función de avanzar con una política judicial que no haga distingos y arrase con todo para legitimar relatos sobre el ejercicio de la violencia, no importa si falsos o reales según parece, sobre todo si es un hombre el denunciado. Un sesgo sexista indisimulable y muy frecuente del que muchos periodistas temen hablar por miedo a las críticas. Es más, por un temor reverencial a las críticas. 

Además, en ese embate contra el tema que motivó la convocatoria a la charla, la mencionada cronista omite lo que no logra ver en tantas historias que ya fueron esclarecidas: los relatos sobre vejaciones y castigos inhumanos que sufren en situaciones de encierro aquellos varones denunciados por casos como el de Rotilli.

Lo correcto, al parecer, habría sido que él asumiera en silencio su tremendo derrotero, aunque el precio de ello fuera consagrar una situación de absoluta ilegalidad, injusticia y ruptura del principio de igualdad ante la ley

Por si fuera poco, Tarabelli posteó este comunicado que tiene dos conceptos pocas veces expresados con tanta franqueza. 

 

 

 

 

Primero, se menciona a las falsas denuncias como una "idea" al final del texto.

Debe haber sido escrito por alguien ajeno al pulso diario de los tribunales de familia, o de la justicia en general. 

Y después manifiesta la preocupación de quienes lo redactaron porque, señalan, las falsas denuncias provocarían el "desprestigio del poder judicial", como si hiciera falta algo para que esa corporación corrompida e ineficiente necesitara sumar algo más al marcado desprestigio que tiene entre la gran mayoría de la sociedad.

La patria judicial no necesita quien la defienda, pero las y los ciudadanos de a pie nos merecemos la verdad, ya sea para delitos contra la propiedad o contra la integridad física de las personas. No tiene muchas vueltas, lo demás es promoción y apología de la injusticia y de los procesos penales irregulares o directamente fabricados.

Por más que se haga en nombre del progresismo y de la lucha por los derechos de las mujeres, los niños o de quien sea. Con la lógica que pregona la periodista mencionada, sería mejor no denunciar abusos policiales para no poner en riesgo la seguridad en general y a la institución policial en particular. Un dislate. 

 

 

 

 

 

  Comunicado Jornadas by Blanco Sobre Negro on Scribd

 

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