viernes 19 de julio de 2024 - Edición Nº -2053

Información General | 10 nov 2023

Investigadores de La Plata trabajan en un proyecto que busca modificar las prácticas de la agricultura tradicional

Recibirán financiamient de la compañía SF500.


Gracias a los resultados promisorios de sus estudios sobre insecticidas biológicos, un grupo de trabajo del Instituto Spegazzini de La Plata fue seleccionado entre más de 80 proyectos (con 650 investigadores participantes) para recibir financiamiento de la compañía SF500, organismo que apoya y financia con capitales privados proyectos de investigación que tengan el potencial para la conformación de una StartUp.

El desarrollo de los investigadores está realizado a base de hongos y busca convertirse en una alternativa eficaz en la lucha contra las plagas que afectan a los cultivos.

Vale destacar que la producción de alimentos a nivel mundial utiliza en la actualidad grandes cantidades de insecticidas y fertilizantes para lograr obtener un mayor rinde en sus cultivos. No obstante, esta práctica tiene consecuencias para el medioambiente que resultan preocupantes, como la pérdida de biodiversidad, la contaminación del agua, el aire y el suelo, sumado a los efectos negativos sobre la salud de la población en general.

Los estudios se llevan adelante en el Instituto Spegazzini, División Micología, -dependiente de la Facultad de Ciencias Naturales y Museo de la Universidad Nacional de la Plata y de la Comisión de Investigaciones Científicas de la provincia de Buenos Aires-.

Los especialistas trabajan con hongos entomopatógenos (es decir, hongos que producen daño a los insectos), con el objetivo de modificar las prácticas de la agricultura tradicional por otras más amigables con el ambiente, no contaminantes, y sin daños a la salud.

Al respecto, el doctor en Ciencias Naturales y director del Spegazzini, Sebastián Pelizza, explicó que “actualmente se trabaja en un bioinsecticida en base a hongos entomopatógenos nativos, que tienen la capacidad de actuar de manera endofítica; esto significa que pueden ingresar y permanecer en el interior de los cultivos una vez que son aplicados sobre los mismos”.

¿Cómo es la puesta a punto de un bioinsecticida? Primero se desarrolla a pequeña escala en el laboratorio. Luego, recién cuando se logra obtener un producto estable capaz de mantener sus propiedades biológicas a lo largo de un tiempo –plazo que suele ser no menor a los 18 meses- se pasa a la etapa de escalado industrial del producto. Para esta instancia se requieren fermentadores industriales, indispensables para que la fórmula llegue del laboratorio a los productores para su utilización en el campo.

Este bioinsectida en particular, como muchos otros productos biológicos, se puede aplicar con las mismas herramientas que utilizan usualmente los productores para esparcir los insecticidas químicos convencionales: con mochilas, mosquitos o avionetas fumigadores.

Doble beneficio

Pelizza destacó que “la tecnología que se ha desarrollado fue validada en ensayos de laboratorio y en pequeños ensayos a campo sobre cultivos de soja y maíz".

"Allí observamos que la acción de estos hongos endófitos mejora considerablemente la sanidad vegetal de los cultivos, ya que produce un efecto de repelencia sobre los insectos plagas que atacan a la soja y el maíz. Por otro lado, comprobamos en los ensayos a campo realizados hasta el momento que este grupo de microorganismos garantiza además en un mayor rendimiento medido en kilogramos por hectárea", destacó el investigador.

“Esto se debe fundamentalmente a que los microorganismos presentes en el interior de los cultivos, ayudan a incorporar mayor cantidad de nutrientes por parte de los cultivos del suelo, ya que los descompone en partículas más pequeñas que luego las plantas pueden absorber con mayor eficiencia. Por otro lado, estos microorganismos sintetizan fitohormonas que benefician a la planta en términos de su desarrollo”, concluyó el investigador de la UNLP, que destacó el apoyo de la incubadora de ideas MINERVA.

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