El ex Arzobispo de La Plata
Reapareció Aguer, habló de una “grieta en la Iglesia” y describió a Perón como un “prócer argentino”

InfoBlanco

El ex arzobispo de La Plata Monseñor Héctor Aguer aseguró que “en la Iglesia también hay una grieta” y dijo que “hay que tratar de cerrarla”. Situado claramente en una de las dos veredas, responsabilizó por esta división ideológica al Concilio Vaticano II que según muchos marcó una apertura al mundo contemporáneo desde una línea más progresista. En su discurso elogió a Juan Pablo II y a Benedicto XVI pero no hizo mención de Francisco.

“Hablamos sobre la grieta que daña la amistad social en nuestra sociedad argentina y hoy quiero hablarles de la grieta eclesial, porque en la Iglesia también hay una grieta”, aseguró en su programa que se emite por Canal 9.

“Podríamos decir que eso se remonta a la conclusión del Concilio Vaticano II pues allí mucha gente comenzó a interpretar el Concilio como le diera la gana. El papa Benedicto XVI dijo que el Concilio debía leerse a la luz de la gran tradición de la Iglesia y el mismo papa Pablo VI, ni bien terminado el Concilio, trató de rebatir eso que llamaban “el espíritu del Concilio” donde muchos teólogos enseñaban herejías, algunos libros que circulaban eran una calamidad. El papa Pablo VI emitió la encíclica Humanae Vitae en 1968 y varias conferencias episcopales se pusieran en contra y así”, criticó el Arzobispo Emérito.

“La grieta se fue agrandando porque esos malos libros, esos teólogos heréticos, formaron generaciones de sacerdotes y difundieron el error a pesar del grandioso pontificado de San Juan Pablo II que nos dejó una herencia maravillosa, y del pontificado de Benedicto XVI que es un gran doctor de la Iglesia. Y sin embargo la grieta sigue existiendo”, agregó sin hacer referencia sobre el papa Francisco.

Sobre esa “grieta”, Aguer dijo que “se divide entre tradicionalistas o conservadores y progresistas”, y admitió: “Yo, por ejemplo, soy calificado de conservador o combativo, conflictivo. Y eso porque digo la verdad, porque les digo la verdad”.

Luego soprendió haciendo alusión a Juan Domingo Perón. “Un prócer argentino dijo que ‘la única verdad es la realidad’, pues entonces hay que mirar la realidad y la realidad de la Iglesia también. Los errores que se difundieron en los años después del Concilio hicieron mucho daño porque llegaron a los sacerdotes en los barrios y a los fieles y es así como se transforma todo para mal. Es así como las verdades católicas, el modo de vida católico, se va como esfumando”, opinó.

“Se va perdiendo la caridad y la verdad que van juntas. No puede haber caridad sin verdad, no puede haber verdad sin caridad. Si la verdad se traiciona por medio de los errores teológicos, morales, no puede mantenerse la caridad. Así como la grieta social destruye el bien común y erosiona la amistad social sin la cual no se puede vivir, así la grieta en la Iglesia erosiona la caridad. No se puede vivir de esa manera”, agregó el ex arzobispo de La Plata.



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