Camila Falcón
Quiere vivir dignamente y terminar la Facultad: una alumna de la UNLP necesita que la escuchen en su obra social

Info Blanco

La Obra Social de la Unión Obrera Metalúrgica, OSUOMRA, le niega un tratamiento. Tiene 25 años y hace 20 que convive con su enfermedad.



Daniel Falcón, el padre de Camila, dialogó con Info BLANCO SOBRE NEGRO y contó que en la UOM, el gremio conducido a nivel nacional por Antonio Caló y que alguna vez brindó una cobertura médica de calidad, rechaza brindarle atención médica a su hija. El argumento que le plantearon es que costearla “dejaría sin fondos a obra social”.

La UOM no parecería estar a punto de quebrar. Es un sindicato poderoso, que si no pudiese cubrir el costo de lo que necesita su afiliada podría reclamar al Estado que lo garantice, según establece la ley para las “prestaciones especiales”, que de especiales tienen básicamente su costo.

Por estos días en el Congreso se debate una norma sobre fibrosis quística. Pero mientras tanto los tratamientos como el de Camila deben ser costeados (sobre todo si media una orden judicial) por la obra social correspondiente.

Este medio consultó a diferentes dirigentes gremiales de La Plata sobre el caso.

Todo coincidieron en dos aspectos: la UOM es un gremio poderoso y su obra social también, y podría hacerse cargo de cubrir la prestación a su afiliada a la espera de que el estado nacional a través de la Administración de Programas Especiales (APE) reintegre el dinero. Lo contrario sería abandonar al afiliado o afiliada. Como le ocurre a Camila Falcón.

Primero intentamos comunicarnos con la UOM de Bahía Blanca, que es la cabecera del gremio en esa región sur. El líder de esa seccional se llama Daniel Gómez.

El inspector de la obra social tiene el mismo apellido, y probablemente sea pariente del mandamás. Se llama Carlos Gómez y no quiso brindar detalles sobre el tema, con el argumento de que es “administrativo”.

Sin embargo se presenta habitualmente como “inspector de OSUOMRA” y los prestadores de la zona lo conocen bien.

Nos dijo que no podía facilitarnos el contacto porque estaba “en el baño”. Luego aconsejó: “Fijate en la página de la UOM”.

Por último, con ironía estimó que terminar de hacer sus necesidades para brindarnos algún teléfono de contacto con alguna autoridad le llevaría “media hora”. Nunca más nos volvió a atender. Y bloqueó nuestro teléfono.

Tampoco se mostró preocupado por el caso. Es obvio que el gracioso empleado que recibe su sueldo de afiliados como Camila no roza ni de cerca con la angustia y el dolor de una enfermedad crónica y tan dura como la que padece la alumna de la Universidad Nacional de La Plata.



Tras la respuesta burlesca de Gómez llamamos a los teléfonos oficiales de OSUOMRA, que no funcionan o no cuentan con personal para atenderlos.

No tienen ni siquiera una vía de contacto fluida, algo muy frecuente entre las obras sociales que buscan eludir prestaciones de cualquier naturaleza. “Sirve para cuidar la caja, es muy habitual”, nos explicó el jefe de un gremio mediano de esta capital bonaerense.


Eso sí: la página web del gremio de Caló parece ser del primer mundo, miren:



Sin embargo la realidad muestra todo lo contrario. Hasta enviamos copia de la medida cautelar con la intención de recibir alguna explicación sobre los motivos que esgrime la obra social (y la UOM) para no cumplir con la orden judicial. No obtuvimos respuestas.


La orden judicial


El diario “La voz del pueblo”, de Tres Arroyos, se hizo eco del tema la semana pasada. Publicó:

“El amparo presentado, en principio, dio sus frutos. Y el caso de la familia Falcón puede ser una luz de esperanza para aquellas personas a las cuales su respectiva obra social o prepaga de salud no cumple con lo que corresponde.

El panorama es por demás oscuro para Camila y su familia si la obra social sigue mirando para un costado, tal como lo viene haciendo desde noviembre de 2019. “El peor resultado de esta enfermedad es la disminución de la capacidad respiratoria. Eso, si no toma Trikafta, desemboca indefectiblemente en un trasplante bipulmonar”, señaló el papá de la joven. 

Camila está muy cerca recibirse de analista programadora, carrera que cursó en el CRESTA. Solo restan cuatro finales para tener el título en la mano. Sin embargo, el camino para cumplir con ese objetivo está obstruido por el incumplimiento de la obra social. “Siempre cuento que, hace unos años, fue a rendir un final con 39 grados de temperatura. ¡Y se sacó un nueve! ¿Sabés lo que significa eso? Me llena de orgullo”, dijo Daniel, nuevamente con sus ojos vidriosos, pero esta vez, por la emoción que le provocó contar la voluntad de su hija. 

Si la obra social de la UOM cumpliera con lo que corresponde, Camila podría descansar sin tener que estar preocupada por las tediosas sesiones de higiene bronquial que debe hacerse cuatro veces por día”. 

El panorama es por demás oscuro para Camila y su familia si la obra social sigue mirando para un costado, tal como lo viene haciendo desde noviembre de 2019. “El peor resultado de esta enfermedad es la disminución de la capacidad respiratoria. Eso, si no toma Trikafta, desemboca indefectiblemente en un trasplante bipulmonar”, señaló el papá de la joven. 

Camila está muy cerca recibirse de analista programadora, carrera que cursó en el CRESTA. Solo restan cuatro finales para tener el título en la mano. Sin embargo, el camino para cumplir con ese objetivo está obstruido por el incumplimiento de la obra social. “Siempre cuento que, hace unos años, fue a rendir un final con 39 grados de temperatura. ¡Y se sacó un nueve! ¿Sabés lo que significa eso? Me llena de orgullo”, dijo Daniel, nuevamente con sus ojos vidriosos, pero esta vez, por la emoción que le provocó contar la voluntad de su hija. 

Si la obra social de la UOM cumpliera con lo que corresponde, Camila podría descansar sin tener que estar preocupada por las tediosas sesiones de higiene bronquial que debe hacerse cuatro veces por día. 

Si la obra social de la UOM cumpliera con lo que corresponde, Camila podría proyectar rendir sus últimos cuatro finales y recibirse de analista programadora.



“Nos hemos convertido en uno de los mayores sistemas de salud de la Argentina”, asegura la UOM en el sitio web de la obra social que controla, OSUOMRA.

Pero no brinda respuestas ni a sus afiliados ni a los medios de prensa, y tampoco cumple con la orden judicial que obliga a la entidad a devolverle los derechos conculcados a Camila.




El papá de la joven estudiante de la UNLP concluyó la charla con este medio emocionado y muy dolido por el sufrimiento de su hija.

“Argumentan  problemas financieros, y dicen que sería temerario gastar esa suma de dinero porque dejaría sin cobertura al resto de los afiliados”, nos contó.

Queda abierto este canal para que desde la UOM expliquen cómo hacen para desobedecer la orden judicial que respalda el reclamo de la familia de Camila. También pueden detallar por qué la obra social (más allá de los gastos de publicidad que están a la vista) es tan frágil económicamente que no puede costear un tratamiento hasta que se lo reintegre el estado, como indica la ley.


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