lunes 22 de abril de 2024 - Edición Nº -1965

Política | 24 mar 2024

El Congreso del PJ dejó críticas a la dirigencia de La Cámpora y abrió muchos interrogantes

“Esto es una democracia, no una monarquía", dijo Gray en alusión a Máximo Kirchner. También hubo intendentes como Jorge Ferraresi y Juan José Mussi que prefirieron guardar un sugestivo silencio y se retiraron de prisa del lugar.


Por: Nicolás Harispe

El Partido Justicialista terminó el viernes su Congreso Nacional en el club Ferro, ubicado en el barrio de Caballito de la Ciudad de Buenos Aires. 

La reunión se realizó en el marco de los "momentos más dramáticos de los últimos cuarenta años de la recuperada democracia argentina", según afirmaron en el documento final.

No solo ese texto, sino el resultado del congreso, dejó sabor a muy poco en el peronismo en general y grandes críticas hacia la conducción formal del justicialismo en particular. 

En el encuentro, el PJ aceptó la licencia del presidente del partido, Alberto Fernández, y la propuesta de Axel Kicillof para constituir una conducción colegiada cuando se conforme una nueva mesa de acción política.

El documento aprobado aborda temas de actualidad y evita cualquier mención a un eventual proceso de renovación dirigencial.

Es claro que el rol de la presidencia de ese partido en la provincia de Buenos Aires, a cargo de Máximo Kirchner, es un tabú de los que casi nadie quiere hablar.

En silencio es denostado y en público ya nadie lo aplaude, pero constituye la pieza clave del armado de La Cámpora, más allá de los debates entre bambalinas que tenga con el gobernador Axel Kicillof. 

Incluso este domingo en el acto por el 24 de marzo, el sector de Andrés Larroque estrenó columna aparte, lejos de las flameadoras entre las que caminaba el hijo de la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner. Ese dato es el síntoma de una sórdida interna que los medios de comunicación eluden mencionar. 

En la previa del congreso ya se podía observar que el mejor de los escenarios para La Cámpora era que el debate fuera censurado y que todo discurriera sin demasiado ruido. Pero no pudieron evitar que siga en alza la bronca contra "los dueños de la lapicera".

 

 “Esto es una democracia, no una monarquía"

La voz disonante del intendente de Esteban Echeverría, Fernando Gray, ya se escuchaba afuera de Ferro antes de que todo empezara.

El jefe comunal lanzó ante la prensa:  “Esto es una democracia, no una monarquía. El que quiere un lugar, que se lo gane como me lo gané yo. Acá no hay más lapicera. Porque en esta elección que pasó, no perdió ni Perón ni Evita, perdió una cúpula de dirigentes cerrada y mezquina que con lapicera y el dedo, y sin consultar a nadie, eligieron los candidatos sin escuchar a nadie. Así nos va”. 

Luego posteó en la red X un breve pero contundente comentario: “No podemos seguir con las mismas caras, diciendo las mismas cosas y haciendo lo mismo. Necesitamos una renovación total del peronismo". 

 

 

 

 

También el referente del Movimiento de Unidad Popular (MUP), Federico Martelli, calificó de "vergonzoso" al documento final, y lo compartió en sus redes.

En diálogo con Info Blanco Sobre Negro, Martelli señaló: El Congreso del PJ desaprovechó una vez más la oportunidad de debatir acerca de la necesidad de que el peronismo vuelva a ser la fuerza política de los que producen y trabajan, y abandonar el rol de agencia de colocación de cargos de un puñado de dirigentes". 

"Claro que eso requeriría un paso al costado de quienes han sido los responsables de la situación actual y eso está lejos de suceder. En definitiva, fue un nuevo arreglo entre cúpulas para que nada cambie. Así van a terminar de destruir al peronismo", expresó.

Pero también hubo voces en favor de Máximo Kirchner, todas de figuras muy ligadas a él. Por ejemplo, la de la intendenta de Quilmes, Mayra Mendoza, que afirmó: “Hay quienes vienen a buscar el aplauso y no reflexionan ni hacen un aporte serio al colectivo. Tienen una mirada individual y egocéntrica”.

Como se ve, la retórica del kirchnerismo reluce como nueva en La Cámpora.

La persistente declamación de "lo colectivo" tras un proceso cruel de selección a dedo limpio,  que ya lleva más de una década, y que coincide no casualmente con la peor etapa del peronismo en este siglo, hace que ese discurso suene demasiado falaz. Y por ende nada tolerable para quienes saben que "lo colectivo", para La Cámpora está indisolublemente ligado a la acumulación propia, de nadie más.

Otro que se animó a patear el tablero es el exministro de Seguridad bonaerense, Sergio Berni, que expresó: “Tengo un sabor amargo de ver tantas sillas vacías. Ya no convocamos ni a los propios compañeros”.

Además, mencionó la “mezquindad de la rosca entre tres y cuatro” y dijo que parece "que el negocio del justicialismo es que nos vaya mal a todos”.

También pidió elecciones internas y llamó a los peronistas a “no tener miedo” de expresar sus diferencias con la actual conducción.

Finalmente preguntó: “¿Cómo vamos a ganar una elección si no somos capaces de saldar nuestras diferencias en el partido? ¿O será que el negocio es sentarse tres o cuatro a repartirse el poder? ¿O será que el negocio es perder?”.

 

 

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