lunes 03 de octubre de 2022 - Edición Nº 29.188

Información General | 19 sep 2022

Portabilidad: ¿una batalla ganada de las empresas?

Cuando nos referimos a portabilidad hablamos más bien de la identidad cibernética que poseemos cada uno de los usuarios, que tenemos celulares.


Frente a estas nuevas identidades, en un principio las compañías de teléfonos eran las únicas propietarias de todas las posibles combinaciones numéricas y que por medio de un contrato, vos como consumidor final adquirías una de ellas, y así pertenecías una comunidad específica. Que si por alguna razón uno no estaba conforme o le ofrecían un mejor uso de la línea otra empresa; el adquiriente de esta identidad para poder comunicarnos, era de propiedad exclusiva de la empresa con la cual habíamos firmado un contrato ya sea de palabra o de papel. En dicho caso la compañía que intentamos abandonar nos sustraía ese número, y nosotros debíamos emprender la difícil y engorrosa tarea de comunicarles a todos aquellos de nuestros contactos. Siendo así ellos quienes siempre te quitaban una identidad, que ya te habías aprendido, pero también, estaba, el asunto de quien había sido el dueño temporal del nuevo número que te iban a entregar.

Ahora no nos importa mucho si tienes un celular antiguo o nuevo de última generación como es el caso de los celulares samsung, vos el dueño legítimo de un número, y para diferentes beneficios, las empresas, te ofrecían diferentes planes, o descuentos  con grandes modificaciones en los precios, pero su mejor carta era la de “no vas a tener que cambiar el número de teléfono solo tienes que elegirnos te brindamos el servicio.

 Y sin más preámbulo se volvió un requisito a la hora de cambiarnos de empresa o de exigir algún nuevo descuento; la opción de convertirnos, era la opción de no tienes que cambiar el número de celular, conservar nuestra portabilidad sea indistinta la empresa que elijamos para el servicio de telefonía móvil.

Gracias a este popular requisito que la portabilidad ya no les pertenece a las empresas, sino, que se ha vuelto como un número de documento de identidad, una cédula de vida digital conformada por números, de cada uno de los clientes. Ya se toma en cuenta la ventaja de “ven, súmate a nuestro servicio y no vas a tener que cambiar el número de celular, ahora cada vez que por alguna razón alguien está obligado a cambiar la compañía por un mejor plan u oferta, nos aferramos al número que ya nos asignaron que, discutimos y decretamos esta portabilidad se va conmigo, porque yo soy su propietaria. Nadie va a decir lo contrario si figura mi nombre asignado a dicha secuencia de números, como manifestación de algo propio.

Ha pasado que antes cuando cada consumidor no era portador de su número para disponer que hacer con él, si seguir usándolo o darlo de baja; hubo un tiempo donde esos números que en un principio eran de un ser querido nuestro y llamábamos todo el tiempo, de repente ahora es un sitio de empanadas, o hasta puede ser el celular interno de un hospital. De manera inversa también podíamos verlo, cuando recién adquiríamos un número nuevo de una empresa, podía pasar también que anteriormente, le haya tocado este número a una remisoria, lo cual nos deja con un sinfín de llamas solicitando vehículos a cualquier hora, explicar a cada uno que llamara erróneamente “no, vos sabés que ahora es particular este número, ya no pertenece a X comercio”; por más divertido que al principio parezca, ya a su vez número decimotercera a las 4 de la madrugada, es casi seguro que ya perdió la gracia.

Por esta razón se cree que se revolucionó la batalla entre las empresas y la portabilidad, es una batalla perdida por las empresas y ganada por los consumidores, ya que su mismo mercado de, ofertas y demandas han desbloqueado y logrado que la portabilidad, sea de cada individuo como consumidor el que decida a qué compañía retroalimentar mensualmente con los beneficios de sus planes, con la autoridad plena de dejar en claro que su número y su portabilidad no serán cambiados hasta que el consumidor lo disponga, dejando fuera de discusión la opinión de la empresa que en un principio nos brindó el primer número a nuestro nombre.

 

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