sábado 25 de septiembre de 2021 - Edición Nº 29.188

Información General | 1 abr 2021

Un saqueo millonario

Te contamos cuál es la nueva trampa de Personal con vistas al resto del año, en detalle

La indefensión de los usuarios y consumidores ante las grandes empresas es uno de los problemas menos debatidos en los medios de comunicación.



En esta nota te contamos cuál es la nueva trampa de Personal con vistas al resto del año. La empresa que pertenece al holding más poderoso de la Argentina suele realizar diferentes tipos de maniobras en la facturación de sus clientes, mientras mantiene una pulseada con el Estado nacional sobre política tarifaria. Si bien el Gobierno realiza de tanto en tanto anuncios sobre limitaciones que le impondría a las firmas del sector (conocidas como "telcos"), la realidad es que los únicos beneficios de esa puja van a parar a manos de las empresas. No hay regulación suficiente, es indudable. Los días felices de Cablevisión, Fibertel y Personal (las tres del Grupo Clarín) están lejos de haber llagado a su fin. Ya lo veníamos advirtiendo en Info Blanco Sobre Negro. Esta semana se multiplicaron las quejas y los reclamos por las últimas facturas de Personal, la telefónica del pool que gana más dinero en el sector aunque sea demonizada desde hace muchos años por el kirchnerismo. La "estafa" es muy simple pero bien difícil de detectar para los consumidores. Como desde el minuto cero en el que alguien contrata los servicios de Personal el plan que abona mes a mes tiene un precio tan alto como ridículo (por ejemplo, unos 1,5 mil pesos por una servicio con tarifa plana y 3 gigas), la operadora ofrece siempre pero siempre "una promoción". La trampa es que esa "promoción" vence un mes antes de los seis meses, que supuestamente es el período que dura ese "beneficio". Y como el compromiso de notificar a los clientes sobre ese vencimiento nunca se realiza, la factura "pega un salto" que a veces duplica o triplica el valor de esa "promoción". Quien no haga el reclamo deberá pagar una cifra cuantiosa, que es un 200 ó 300 por ciento superior a la de otras empresas. Y lo peor de la maniobra es que siempre la liquidación de los primeras dos cuotas posteriores a los 6 meses se unifica, entonces bimestralmente habrá que abonar un servicio que costaba 600 pesos (1.200 sumando dos meses) al valor de 3.600. Ahí llega la tercera parte de la "estafa". Hay que llamar al *111, y tomárselo con calma. Una operaria explica este desaguisado, otra toma el pedido que plantea el cliente, se caen las llamadas, se vuelven a caer, se comienzan a cortar las conversaciones y al cabo de un largo período de tiempo, quizás y con suerte, alguna operadora nos cuente de qué se trata tanta confusión. Y nos dirá que nos vuelve a incorporar a alguna "promoción", pero que un mes antes habrá que advertirle a alguien que nos atienda en esa línea de atención a clientes (*111) que no se olvide de rengacharnos en "la promoción". En ese instante nos dirán que está hecho el pedido, hasta que descubramos que nada de eso ocurrió, que nos volvieron a cobrar sin esa maldita "promoción", y que la factura que recibimos con letras minúsculas se duplicó de nuevo. Al final, volveremos a pedir (como buenos masoquistas del capitalismo financierizado) que nos incluyan en otra nueva promoción, y amenazaremos a la empleada con el grito de guerra: "En las otras empresas me ofrecieron una cuota más baja así que voy a pedir al cambio". A lo que nos responderán: "No, no" y lanzarán la frase diabólica: "Tenemos una promoción". Quizá seamos lo suficientemente astutos para amagar con cambiar de empresa, o con efectivamente avisarles que queremos que nos deriven el llamado "al sector correspondiente" para realizar el escape de ese parásito comunicacional en busca de otro parásito comunicacional. Pero como en tantas novelas y películas, toda esa trama volverá al lugar donde empezó, o sea, al momento en el que se consumó la primera de todas las maniobras, la primer oferta de la "promoción". Porque a esa altura de los reclamos, las quejas, y las charlas inaudibles, la "promoción" que ahora nos invitarán a aceptar, nos resultará (aunque venza un mes antes de lo convenido y casi nadie logre renovarla antes de pagar su cuantiosa deudas) un bálsamo ante tanto trajín verbal, y una posibilidad de acabar con la espantosa labor de lanzar quejas que no van a parar a ningún lado. Cansa perder siempre.  Por último, les dejamos un consejo útil para usuarias y usuarios de las diabólicas "telcos": dedicar un día a la semana a consultar el estado de cuenta y de la "promoción" que nos liga a esas bestias voraces que facturan todo a su paso. Igual es probable, hay que decirlo, que mientras siga vigoroso el estado más bobo de las últimas décadas, todo vuelva a comenzar en el momento menos esperado.    
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